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Se acerca fin de año y con él, el síndrome de estar quemado


A tan solo 6 fines de semana para cerrar el año aparecen sentimientos encontrados. Por un lado percibo que el año quedó en stand by como una película en la que pusimos pausa y quedó freezada. Sin embargo, la carga laboral, las obligaciones , la incertidumbre , la ASPO, la DISPO , el COVID generan un stress con una carga emocional recargada.


Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el estrés se define como «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción»,1994, o sea una dosis de estrés es necesario para nuestra supervivencia. Pero ojo! En situaciones cuando la angustia, la falta de adaptación o las demandas son más elevadas que nuestros recursos se produce el llamado distrés que puede llevarnos al burn-out o síndrome del quemado.


La falta de motivación de los alumnos, los problemas de disciplina, la sobrecarga de trabajo, la falta de apoyo del equipo o líder educativo o las pobres condiciones laborales son algunos de los estresores que se nos presentan como educadores. Sabemos que una alta demanda laboral y emocional sostenida en el tiempo junto a la falta de recursos para afrontar dicha situación puede desembocar en el burn-out. Este síndrome se caracteriza por un estado mental persistente y negativo que tiene como características el agotamiento físico y mental, la falta de eficacia y la disminución de la motivación.


El agotamiento físico y mental te lleva al pensamiento “hasta acá llegué , te sentís agotado emocionalmente, sin fuerzas para sobrellevar cualquier situación aunque esta sea mínima.

La falta de eficacia se relaciona con otro pensamiento “no sirvo para esto” ya que evaluás negativamente tu trabajo siendo incapaz de alcanzar los objetivos, sumado a un sentimiento de fracaso.


A la falta de motivación la acompaña la despersonalización o el cinismo donde “todo me da igual, ya ni me importa” Atentos! Cuando llegamos a este nivel de distrés es mucho más difícil revertir la situación y podemos caer en actitudes negativas, irritabilidad y respuestas impersonales.


Ahora bien ¿por qué frente a los mismos estresores algunos educadores se queman y otros no? Según investigaciones recientes lo que más contribuye al bienestar del educador, no son tanto las demandas del trabajo, sino los recursos laborales y personales para hacerles frente. De acuerdo a un estudio de la Universidad de UC Riverside el 50% de nuestro bienestar-felicidad se debe a nuestra genética, el 10% a las circunstancias y el 40% restante a nuestras acciones y pensamientos con respecto a esas circunstancias ¿Entonces donde están esos recursos para hacer frente a las demandas? En cada uno de nosotros! En lo que te decís cada mañana al levantarte, al dar una clase, al tener una reunión con tu equipo. Está en la mirada que tenés de tus capacidades y en tu evaluación de como hacer frente a los desafíos que están bajo tu control. Para esto primero debés reconocerte, mirarte y valorarte . Bucear en vos para descubrir esos talentos que te hacen único, irrepetible e inacabado. Asociar tu logro con tu fortaleza, que hiciste para alcanzar aquel objetivo o para sortear un desafío. Eso hará que tu autoeficacia se incremente y tendrás mayor confianza en vos mismo. Cuando los estresores aparezcan deberás salir en busca de tus talentos para disiparlos.


Más allá de tus pensamientos te invitamos a tomar acciones que te ayudarán a incrementar tu bienestar:

  • Tomá conciencia de tu estado emocional. Cultivá emociones positivas , la ciencia demostró que necesitamos 3 emociones placenteras por cada emoción displacentera para percibir bienestar

  • Invertí en tiempo junto a otros, cuidá y fomentá relaciones que te hagan bien

  • Desarrollá autonomía en tu trabajo, si hay algo que se debe aprender declará el no saber y pedí ayuda

  • Tomate un tiempo para pensar cuales son tus talentos y hace uso de ellos.

  • Fomentá hábitos saludables , escuchá tu cuerpo y ajustá tu reloj biológico a él para ajustar tu agenda

  • Buscá nuevos desafíos y enfrentá los problemas en forma proactiva

  • En lo posible planificá tu tiempo con objetivos realistas

  • Buscá aquello que te desconecte para conectarte con otras cosas, caminá, hace gimnasia, cocina, elegí aquello que te de placer

  • Agradecé!

El bienestar es un estado que se puede desarrollar, es una decisión donde vos elegís como transitar aquello que te sucede . Implica hacerte cargo de tus decisiones, tus acciones y tus pensamientos.


Fomentar tu propio bienestar impactará directamente en tu espacio laboral y personal incrementando tu motivación y autoeficacia. Seguramente en este tiempo que nos toca vivir donde todo cambia es momento de mirarnos y recordar la frase de Einstein que dijo no pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo.

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